Pico Mulhacén (3.479m) 2-1-15

La noche del 2 de enero dan temperaturas muy bajas, así que ponemos las pieles de foca en los skis en la habitación, de tal manera que cuando lleguemos al parking solo tengamos que ponernos las botas y arrancar para arriba.

Son las 6 de la mañana y ya estamos metiendo todo en el coche. El cielo está super estrellado y tiene pinta de venir un día buenísimo.

Salimos hacia Sierra Nevada y comenzamos a subir los 18km de carretera de curvas. Como vemos que vamos a empezar de noche, decidimos parar a tomar un café.

Llegamos al parking con las primeras luces del amanecer. Nos movemos rápido para no quedarnos fríos, y ponerse las botas y la mochila son todo uno.

En busca de la nieve.

En busca de la nieve.

El primer rato llevamos los skis en la mochila, hasta pasar una zona de piedras. Luego subiremos por donde habíamos subido al Veleta, ganando altura por las pistas y tirándonos hacia el collado  por donde pasa la carretera en verano.

Subiendo hacía el Veleta

Subiendo hacia el Veleta

Subiendo por las pistas.

Subiendo por las pistas.

¡¡Que bien al sol!!

¡¡Qué bien al sol!!

Buscando el sol.

Buscando el sol.

Para llegar a ese punto tenemos que hacer una bajadita con los skis. Una vez que pasamos a la otra vertiente, vemos al fondo el Mulhacén.

¡¡Donde vas bala!!

¡¡Donde vas bala!!

No hay mucha nieve en esta vertiente.

No hay mucha nieve en esta vertiente.

Por la carretera, al fondo el Mulhacén.

Por la carretera, al fondo el Mulhacén.

A primera vista parece que está ahí mismo, pero luego te vas dando cuenta de lo lejos que está.

No hay mucha nieve y tenemos que ir bastantes tramos con los skis a la espalda. Encima es casi todo media ladera y a nosotros todavía se nos hace más dificultoso ir con skis que andando. Vemos las dos caras norte, la del Mulhacén y la del Alcazaba.

Media ladera incomoda.

Media ladera incómoda.

 Cara norte del Alcazaba 3.371 y Mulhacén 3.479

Cara norte del Alcazaba 3.371 y Mulhacén 3.479

Después bajaremos hasta el ref Vivac de la Caldera a 3.050m por una canal con nieve bastante costra.

Ref Vivac La Caldera 3.050m

Ref Vivac La Caldera 3.050m

Allí decidimos dejar los skis y subiremos la última pala andando entre nieve y piedras. Al final nos ha llevado siete horas llegar a la cima de la montaña más alta de la Península Ibérica. Un abrazo, una barrita, trago de termo, unas fotos y de vuelta otra vez a caminar que ahora los días son bastante cortos y nos gustaría bajar por las pistas con luz, aunque llevemos las frontales.

Cumbre del Mulhacén 3.479m

Cumbre del Mulhacén 3.479m

La vuelta se hace larga… Hacemos un par de bajadas con skis pero también nos toca un par de subidas buenas.

Bajando de cumbre con el Veleta al fondo

Bajando de cumbre con el Veleta al fondo

Algunos tramos con cuidadin.

Algunos tramos con cuidadín.

Cerca del Ref.

Cerca del Ref.

Llegamos a las pistas con las últimas luces y con un viento bastante fuerte, lo que hace que la sensación térmica sea muy baja.

Que duro se hace subir de nuevo la loma.

Qué duro se hace subir de nuevo la loma.

La única bajada divertida

La única bajada divertida

Fiufiu.

Fiufiu.

Dejando atrás el Miulhacen.

Dejando atrás el Mulhacén.

Un ratito de relax antes de subir al collado.

Un ratito de relax antes de subir al collado.

Cerca de las pistas

Cerca de las pistas

¡¡Vamos vamos!!

¡¡Vamos vamos!!

Hay un atardecer precioso pero como es tarde nos dejamos de fotos, quitamos las pieles, apretamos botas y nos tiramos por las pistas, para abajo.

Bonito atardecer, pero hay que bajar las pistas.

Bonito atardecer, pero hay que bajar las pistas.

Vamos muy atentos, ya que están las máquinas de las pistas preparando el terreno para el día siguiente. Algunas de las pistas las estrenamos nosotros, pero otras están bastante mal, así que toca poner toda la atención del mundo.

Solo tenemos que parar una vez para poder pasar el cable con el que sujetan la máquina y que en algunas ocasiones ha provocado accidentes.

Paramos y miramos por donde podemos pasar sin riesgo y seguimos para abajo como balas en el agua.

Justo cuando ya no hay visibilidad sale la luna por detrás del Veleta y nos alumbra lo suficiente para no tener que sufrir.

¡Por fin en el punto donde nos hemos colocado los skis esta mañana! Llamamos a los amigos para que no estén preocupados y nos acercamos hasta el coche.

Un abrazo, quitar botas y sin más preámbulos nos lanzamos con el coche rumbo a la ciudad, porque aquí arriba está cayendo otra buena helada.

Una ducha y nos vamos a cenar con Kepa y familia a contarnos las aventuras del día.

Un saludo

Rober e Isa

 

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