El ataque a la cumbre del LLullaillaco 6.739m

Suena el despertador de David y casi pegamos Isa y yo contra el techo de la tienda, en cambio él ni se ha inmutado.

Desayunamos dentro de la tienda y nos preparamos los 3 para salir. Hace mucho frío, los pies y manos no entran en calor.

Ese te rico rico

Ese te rico rico

Vamos andando por la pedrera, por unos pequeños senderos que nos hacen ir cogiendo altura.

Amaneciendo en el Llullaillaco.

Amaneciendo en el Llullaillaco.

Mucho frio por la noche.

Mucho frio por la noche.

Sin darnos cuenta nos saltamos otro sendero que sale hacia la derecha y que nos llevaría hacia la canal por donde tenemos pensado subir.

Nos vamos desviando hacia la izq y pasamos a otra vertiente donde hay muchos bloques sueltos y son de un tamaño que hace muy incómoda la ascensión.

En la zona que nos equivocamos.

En la zona que nos equivocamos.

¡¡Por aquí no es!!

¡¡Por aquí no es!!

Entre el frio y no saber por donde va el camino. Mala combinación.

Entre el frio y no saber por donde va el camino. Mala combinación.

¡¡La hemos cagado!! Sin darnos cuenta nos hemos desviado hacia otra ruta y nos estamos pegando una buena paliza subiendo por una pedrera que no sabemos muy bien dónde va ir a parar. Las horas van pasando y nos damos cuenta que por ahí va a ser imposible…

Creo que hoy no va ha ser el día del LLullaillaco. Volvemos para atrás y vemos donde nos hemos equivocado, así que hacemos un buen hito para que al día siguiente no nos equivoquemos.

Media vuelta y para la tienda.

Media vuelta y para la tienda.

Lo que es la vida… nosotros queríamos que el todoterreno viniera a buscarnos el domingo pero no podían y al final vienen a buscarnos el lunes. ¡Por algo será…!

Gracias a eso mañana domingo, aunque el señor descansó, nosotros no; tendremos que volver a madrugar y darnos una buena zurra. Eso contando que la Patxamama nos de un día bueno, con sol y poco viento.

Volvemos a la tienda y nos relajamos el resto del día.

Acabaremos hablando con la mascota.

Acabaremos hablando con la mascota.

Domingo, vuelve a sonar el despertador y hoy nos organizamos mucho más rápido. Esta vez vamos saliendo de la tienda según vamos preparándonos y vamos caminando suavemente para que los demás compañeros nos vayan alcanzando. Hoy también hace muchísimo frío pero hemos acertado saliendo así, porque los pies y las manos van “más calentitos”.

Otro madrugon y la ultima oportunidad para hacer cumbre.

Otro madrugon y la ultima oportunidad para hacer cumbre.

Llegamos sin problemas al hito que pusimos el día anterior. Seguimos subiendo y viendo otro amanecer inolvidable… Creo que cuando me jubile voy a escribir un libro: ” Los mil amaneceres de mi vida”

Los amarillos del amanecer.

Los amarillos del amanecer.

El terreno es volcánico, con muchas piedras sueltas y muy inestables. Se nota que lleva tiempo sin venir gente; en el pueblo nos han comentado que desde marzo. Es una tortura subir por estas pedreras, pero entre unos y otros nos vamos motivando cuando alguno hace amago de querer darse la vuelta.

Pasito para adelante dos para atrás.

Pasito para adelante dos para atrás.

Es muy larga la subida y encima vemos que el viento en altura azota la poca nieve que hay, lanzándola al valle. Llegamos a un pequeño embudo donde hay tramos de mixtos. Con la roca suelta se hace muy pesada y peligrosa la subida, por lo que decidimos salirnos a una pala de nieve bastante inclinada; así que por fin nos vamos a poner los crampones.

Nos vamos hasta el único nevero que hay.

Nos vamos hasta el único nevero que hay.

Viento en altura.

Viento en altura

La progresión es lenta. Estamos a 6.400m y aunque parece que es una pala lisa hay muchos agujeros y penitentes tapados con nieve fresca, lo que hace que unas veces pilles hielo y otras te hundas hasta la rodilla; en dos palabras, un rompe piernas, pero vamos progresando y ganando altura.

La pala tiene bastante nieve cambiante.

La pala tiene bastante nieve cambiante.

Un rato cada uno abriendo huella.

Un rato cada uno abriendo huella.

Por fin vemos la cumbre, Isa se motiva y se coloca delante abriendo huella y llevándonos por una zona de socaire, lo que hace que el avance sea más descansado.

A 6.500m luchando contra el aire y la nieve.

A 6.500m luchando contra el aire y la nieve.

Para cuando nos queremos dar cuenta estamos en las ruinas arqueológicas de montaña más famosas de la cultura Inca. El lugar impresiona… pensar que allí a 6.700m dejaron a 3 niños con edades de 6 ,7 y 14 años. ¡¡IMPRESIONANTE!! pero en aquella época había que rendir culto a los dioses y dejarles sus ofrendas. Vemos un rato las ruinas arqueológicas, con sus puertas y restos de maderas de más de 500 años.

Llegada a 6.700m con los restos arqueológicos.

Llegada a 6.700m con los restos arqueológicos.

Intentando ponerte en el lugar de aquellos niños.

Intentando ponerte en el lugar de aquellos niños.

Contemplamos también el cráter que está a la derecha y después de descansar decidimos trepar los 40 metros que nos faltan hasta la cumbre, entre bloques grandes y sueltos.¡¡CUIDADÍN AMIGOS!!

Llegamos a la cumbre con algo de viento pero con unas vistas espectaculares de la puna. Un abrazo muy fuerte entre los tres y alguna que otra lagrimilla que se escapaba de nuestros ojos, aunque la alegría estaba también en nuestros rostros. De nuevo, ¡Gracias Patxamama por este día que nos has dado!

Trepando los últimos 40m.

Trepando los últimos 40m.

Llegando a la cumbre.

Llegando a la cumbre.

Estamos más de una hora en la cumbre, escribiendo en el libro que hay, sacando fotos, hablando de las momias y un sinfín de cosas más… Aunque también hay que decir que estamos cansados por el esfuerzo que hemos hecho en equipo.

Estos momentos se quedaran dentro de nosotros para el resto de nuestras vidas.

Estos momentos se quedaran dentro de nosotros para el resto de nuestras vidas.

Con este frio que hace como para escribir.

Con este frio que hace como para escribir.

El trio calavera jajaja en la cumbre del LLullaillaco 6.739m

El trio calavera y la mascota  jajaja en la cumbre del LLullaillaco 6.739m

Ahora toca destrepar estos 40 metros con cuidado y luego bajar entre nieve y pedreras sueltas.

Voy a jugar a los bolos con estos dos.

Voy a jugar a los bolos con estos dos.

Vamos a bajar por el camino de verano, que se intuye algo más que subiendo y vamos hasta el collado donde hay otras ruinas arqueológicas, que no habíamos visto al subir. Aquí hay maderas de cactus, que pesan muy poco. Seguimos bajando y perdiendo altura muy rápido, da gusto bajar ahora por estas pedreras.

Que bien se ve este trozo de camino.

Que bien se ve este trozo de camino.

En las ruinas del collado a 6.500m

En las ruinas del collado a 6.500m y dos salares detrás nuestro.

La bajada la hicimos rápida.

La bajada la hicimos rápida.

Llegamos a la tienda justo cuando se empieza a ir el sol de esa zona. Decidimos quedarnos aquí a dormir y mañana bajar prontito para estar antes de las 12 en el campo base del Cementerio Inca.

Hogar dulce hogar.

Hogar dulce hogar.

Esta jornada si que si ¡¡Bien!!

Esta jornada si que si ¡¡Bien!!

Cenamos poco pero nos reímos mucho. Estamos los tres super contentos; antes había merecido la pena venir, ahora ya ha sido un lujo de viaje.

Hasta mañana amigos. ¡Qué poco nos queda para terminar esta aventura por Argentina!

Un saludo

David, Isa y Rober

 

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